Estos días atrás me he enterado de la muerte de un viejo compañero del colegio. Ya no teníamos contacto, llevaba años sin hablar con él —unos 15 o 20—, y tampoco es el primer compañero de colegio del que me entero de su fallecimiento.
Pero en este caso era una persona con la que tuve trato en aquellos años. No era ese compañero que aunque de tu curso era de otro grupo, al que conocías de vista y poco más; con este el trato fue mayor. Siempre en el mismo grupo, nos sentábamos cerca y vivía cerca. Éramos muy diferentes y no era de mi grupo de íntimos, pero hubo relación y recuerdos en común en aquella época, en general buenos.
Te hace meditar ver su esquela, realmente muy diferente a la que será la mía, él estaba casado, tenía hijos y nietos. Te hace verte viejo. Ya ha pasado la época de ir a bodas y bautizos, e incluso la de ir a los entierros de los conocidos de tus padres; ahora hemos pasado a primera línea.
La Parca tiene la lista y ha empezado a llamar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario