Hoy os traigo una curiosidad sobre el rodaje de La profecía. Y tranquilos, que no hay nada diabólico en esta historia; es simplemente una de esas situaciones surrealistas que, sospecho, solo podrían ocurrir en Italia.
Resulta que, para las escenas rodadas en tierras italianas, el equipo no tuvo más remedio que negociar un "permiso especial" con la Mafia. El acuerdo fue de una sencillez burocrática envidiable: "Nosotros os dejamos rodar, y vosotros sacáis al hijo del jefe en la película". Un intercambio de favores de toda la vida.
Así que, cuando veáis al taxista que pasea a los protagonistas por Roma, no busquéis su nombre en las escuelas de interpretación: es el hijo del mafioso local haciendo sus pinitos en el cine.
La cosa, eso sí, estuvo a punto de ponerse fea (y no por culpa del Anticristo). En un descuido, el mismísimo Gregory Peck le pilló un dedo al "heredero" con la puerta del coche. Si afináis la vista, veréis un curioso fallo de continuidad: en algunas tomas, el taxista aparece con un dedo vendado. Supongo que Gregory Peck nunca estuvo tan cerca de vivir un thriller real fuera del guion.
Ya sabéis lo que dicen: grabar en Italia siempre ha tenido su… "protocolo" particular.
